Antonio Rendón . La Catedral de Sevilla acogió el pasado lunes 27 de abril, a las 10:00 horas, la solemne celebración de la Santa Misa en rito hispano-mozárabe en su altar mayor, con motivo de la festividad de San Isidoro de Sevilla, cuya conmemoración litúrgica, fijada tradicionalmente el 26 de abril, se trasladó este año al coincidir dicha fecha en domingo.
Esta celebración, de carácter coral, constituye una de las expresiones litúrgicas más singulares y de mayor valor patrimonial conservadas en el templo metropolitano. El rito hispano-mozárabe, de raíces visigodas, presenta una estructura propia que integra elementos de la liturgia romana con influencias de tradición bizantina y visigoda. En su desarrollo se incluyen, además, oraciones atribuidas al propio San Isidoro, lo que refuerza su significado como testimonio vivo del legado espiritual e histórico de Sevilla.
San Isidoro nació en Cartagena hacia el año 560 y falleció en Sevilla en el año 636. Ejerció como arzobispo hispalense desde el año 599 hasta su muerte, desempeñando un papel fundamental en la configuración religiosa, cultural y política de la Hispania visigoda. Considerado una de las figuras intelectuales más destacadas de la Alta Edad Media, su influencia resultó decisiva en la consolidación de la identidad cristiana del reino visigodo.
Durante su episcopado, impulsó la integración de los visigodos en la sociedad hispanorromana, favoreciendo su cohesión política, social y espiritual. Promovió la conversión de la monarquía visigoda del arrianismo al catolicismo y lideró procesos clave para la unidad religiosa y cultural del territorio. Presidió el II Sínodo Provincial de la Bética (618-619), celebrado en Sevilla con la participación de obispos de Hispania, Narbona y la Galia, y, en la etapa final de su vida, el IV Concilio de Toledo (633), de gran relevancia histórica.
Este último concilio estableció la creación de seminarios y escuelas catedralicias conforme a sus directrices, fomentando el estudio del griego, el hebreo y las artes liberales, junto con disciplinas como el derecho y la medicina. Asimismo, consolidó la unificación litúrgica de la España visigoda mediante el rito hispano o mozárabe ,también denominado isidoriano, vigente durante siglos hasta la progresiva implantación del rito romano. Las disposiciones conciliares reflejan, además, su pensamiento en torno a la organización del poder político y su articulación con la autoridad eclesiástica.
La producción intelectual de San Isidoro fue igualmente notable, abarcando tratados de carácter filosófico, lingüístico, teológico e histórico. Entre sus obras más relevantes se encuentran De natura rerum, De ordine creaturarum, Regula monachorum y De differentiis verborum. Destaca, sin embargo, su obra capital, Etymologiae u Originum sive etymologiarum libri viginti, una vasta enciclopedia compuesta por veinte libros y 448 capítulos en la que sistematiza el saber de su tiempo ,desde la teología y la historia hasta la gramática, el derecho o las ciencias naturales, contribuyendo de manera decisiva a la preservación y transmisión del conocimiento clásico en la Europa medieval.
Aunque esta celebración litúrgica tiene lugar tradicionalmente cada 26 de abril en el altar mayor de la Catedral, en 2026 se ha trasladado de forma excepcional al lunes 27, manteniendo su horario habitual. De igual modo, el rito hispano-mozárabe ha sido celebrado en ocasiones extraordinarias en diversos templos de la ciudad, contribuyendo así a la conservación y difusión de una de las más antiguas tradiciones litúrgicas de Occidente.
