Antonio Rendón . Con motivo de los cultos extraordinarios conmemorativos del LV aniversario de su Coronación, la Santísima Virgen de las Angustias se presenta revestida con un conjunto de singular riqueza artística, histórica y devocional, concebido para subrayar la excepcionalidad de esta efeméride y poner de manifiesto el profundo vínculo existente entre la imagen y la tradición de todo un pueblo.

La venerada imagen luce saya y manto de tisú verde manzana, bordados en oro, un conjunto de notable solemnidad que realza su presencia y contribuye a configurar una estampa acorde con la relevancia de esta celebración conmemorativa.

Ciñe su cintura una cotilla bordada en oro y sedas policromas, en la que figuran los escudos de Nuestro Patrón y de los Reyes Católicos, incorporando al atuendo elementos de particular significación histórica que enlazan la devoción mariana con la memoria secular de la localidad.

El rostro de la Santísima Virgen queda enmarcado por rostrillo y pecherín confeccionados con antiguo encaje de punto duquesa, piezas que aportan delicadeza y distinción al conjunto. Sobre él destaca la Medalla de Oro de la Villa, expresión de la especial consideración y del reconocimiento institucional hacia la venerada imagen. La acompañan un alfiler de oro con su Santo Nombre, del que pende una cruz pectoral de oro y pedrería de inspiración bizantina, así como sendos broches de oro y aguamarina que completan la composición.

Una especial significación adquiere asimismo el estreno de unos puñillos realizados con antiguos encajes de punto de aguja, incorporados expresamente para esta ocasión y que vienen a enriquecer el patrimonio textil asociado a la imagen.

En su mano derecha porta cadenas de oro con moneda isabelina y un medallón con la efigie de San Juan XXIII, junto a un antiguo pañuelo de encaje de Bruselas y un anillo de oro y esmalte verde, donación de nuestro hermano Francisco Velázquez, «Francisco Filomena», Q. E. P. D., cuyo recuerdo permanece unido de este modo al patrimonio devocional de la Santísima Virgen.

En la mano izquierda sostiene la rosa de pasión de oro, acompañada de un rosario de oro y nácar y diversos anillos, entre ellos uno de oro con solitario de brillante y aguamarina. De esta misma mano pende una cadena con un tondo de la Medalla Milagrosa, incorporando al conjunto nuevas referencias a la profunda tradición de piedad mariana.

Corona finalmente sus sienes la Corona de oro, perlas y esmeraldas de su solemne Coronación, pieza de extraordinario valor simbólico que constituye uno de los testimonios materiales más significativos de aquella jornada histórica de 1971.

Aquel acontecimiento, vivido por generaciones de alcalareños como una manifestación extraordinaria de fervor y reconocimiento a la Santísima Virgen de las Angustias, permanece hoy en la memoria colectiva como uno de los capítulos más relevantes de la historia devocional de la localidad.

Cincuenta y cinco años después, la Corona vuelve a hacerse presente como símbolo de memoria, tradición y fe. Cada una de las piezas que hoy conforman el atuendo de la Virgen habla de una historia construida a través del tiempo: de las generaciones que ofrecieron sus bienes, de quienes conservaron cuidadosamente este patrimonio y de quienes, desde el presente, tienen la responsabilidad de custodiarlo y transmitirlo.

Porque más allá del valor material de las joyas, los bordados, los encajes o las piezas que integran su ajuar, existe un patrimonio intangible de mayor alcance: la devoción de un pueblo a su Madre.

Una devoción recibida de los mayores, enriquecida por cada generación y destinada a permanecer en el futuro como parte inseparable de la identidad y de la memoria colectiva de Alcalá del Río.

La Corona que ciñe hoy sus sienes no solo recuerda aquella histórica Coronación de 1971. Representa también la continuidad de una devoción que el paso del tiempo no ha debilitado y que continúa transmitiéndose de padres a hijos como una de las expresiones más profundas de la identidad espiritual de este pueblo.

Madre de las Angustias, danos siempre tu Amor.