Antonio Rendon . Con motivo de la festividad litúrgica de San Laureano, que la Iglesia de Sevilla celebra cada 4 de julio, la Santa Iglesia Catedral invita a fieles, peregrinos y visitantes a redescubrir la figura de este insigne obispo de la sede hispalense del siglo VI, cuya memoria permanece profundamente vinculada a la historia cristiana de Sevilla y al extraordinario patrimonio artístico y espiritual del primer templo de la Archidiócesis.

Durante el horario habitual de apertura de la Catedral, los visitantes tienen la oportunidad de acceder a la Capilla de San Laureano, un espacio de singular relevancia histórica y devocional, donde podrán profundizar en la vida, el testimonio y el legado del santo mediante una catequesis sonora basada en el lenguaje del arte. Esta audioguía, disponible para su descarga, propone un recorrido que interpreta el significado teológico, histórico y artístico de las obras que conforman este recinto, favoreciendo una contemplación más profunda del patrimonio sacro.

La primera capilla de la Catedral gótica

Ubicada en el muro meridional del templo, junto a la Puerta del Nacimiento, la Capilla de San Laureano está considerada la primera construida en la nueva Catedral de Sevilla, conservándose referencias documentales de la celebración de cultos desde el año 1412. Tras su elegante reja de hierro forjado, ejecutada en 1712, se custodia un conjunto artístico de extraordinario valor que testimonia más de seis siglos de historia, fe y tradición.

Entre los principales elementos patrimoniales destacan:

  • El Retablo Mayor (hacia 1700-1702), una magnífica composición del barroco sevillano caracterizada por su riqueza ornamental, con imponentes columnas salomónicas y relieves dedicados a la vida del santo. En el cuerpo superior se representa el martirio de San Laureano por decapitación, atribuido a la persecución ordenada por el rey ostrogodo Totila, junto al símbolo iconográfico que lo identifica: una mitra atravesada por una azucena.

  • El ciclo pictórico monumental, integrado por cinco grandes lienzos que recrean algunos de los episodios más significativos de la vida y ministerio pastoral del obispo hispalense, ofreciendo una valiosa síntesis visual de su trayectoria evangelizadora.

  • Las vidrieras históricas realizadas en 1572 por el maestro vidriero Vicente Menardo, dedicadas a San Isidoro, San Laureano y San Leandro, que enriquecen el espacio con una extraordinaria luminosidad y un destacado valor artístico.

  • La memoria sepulcral de la capilla, donde se conservan el epitafio del arzobispo don Alonso de Xea y el sepulcro del cardenal don Joaquín Lluch y Garriga, testimonio de la vinculación histórica de este recinto con destacados pastores de la Archidiócesis.

La Capilla de San Laureano constituye uno de los espacios más antiguos y representativos de la Catedral de Sevilla, manteniendo ininterrumpidamente su advocación a lo largo de los siglos. Su riqueza patrimonial, unida a su profundo significado espiritual, la convierte en un lugar privilegiado para el encuentro con la historia, la oración y la contemplación, donde el arte sacro continúa siendo un eficaz instrumento de evangelización y una expresión viva de la fe que ha configurado la identidad religiosa y cultural de Sevilla.