Antonio Rendón . En la tarde en que la solidaridad se convirtió en realidad, la Parroquia del Inmaculado Corazón de María fue escenario de un acto sencillo en su forma, pero profundo en su significado. Sin grandes alardes ni artificios, un proyecto nacido desde la humildad y el compromiso social logró materializarse en una experiencia cargada de humanidad y esperanza.

La figura del Gran Visir de la Cabalgata, representada con cercanía y sensibilidad por D. Salvador Fernández, director de la Cámara de Comercio de Sevilla, protagonizó un encuentro especialmente significativo con los niños y niñas más desfavorecidos del entorno. Su presencia, marcada por la atención personal y el trato afectuoso, permitió que muchos menores pudieran vivir de manera directa la ilusión de entregar sus cartas y recibir, en ese gesto simbólico, una respuesta cargada de afecto.

El acto fue posible gracias a la labor de la asociación Ángeles Solidarios, presidida por D. Andrés Laredo, y al compromiso de un grupo de voluntarios cuya dedicación hizo posible que la ilusión llegara a quienes más la necesitaban. Los juguetes entregados trascendieron su valor material para convertirse en un símbolo de acompañamiento, dignidad y reconocimiento a la infancia.

El evento contó con la presencia de diversas autoridades y representantes de la sociedad civil, que acudieron no como meros observadores, sino con voluntad de participar activamente en una iniciativa de marcado carácter social. En este contexto, resulta imprescindible destacar la labor de Belén, directora de la guardería, cuya entrega constante y vocación educativa constituyen un pilar fundamental en la atención diaria a los menores.

Uno de los aspectos más relevantes de la jornada fue su carácter integrador. Familias de origen marroquí y saharaui, de confesión musulmana y cristiana, junto a familias españolas, compartieron un espacio común de convivencia y respeto, evidenciando que la infancia y la solidaridad son lenguajes universales capaces de superar cualquier frontera cultural o religiosa.

Entre los asistentes se encontraban destacadas personalidades del ámbito social y profesional, como D. Antonio Fernández Palacios; D. Cristóbal Morales, presidente de los empresarios de San Pablo–Santa Justa; el doctor y académico D. Antonio Puppo Moreno; la exdecana del Colegio de Procuradores, Doña Mariángeles Muñoz; D. Carlos Valera, vicepresidente de Ángeles Solidarios; así como las hermanas del Colegio de Cristo Rey, entre otros colaboradores que quisieron sumar su apoyo a esta iniciativa.

Cerca de un centenar de niños y niñas recibieron sus regalos en un ambiente de cercanía y alegría compartida. La jornada concluyó con una chocolatada con churros, que puso un broche cálido a una tarde marcada por el encuentro y la fraternidad.

De este modo, sin protagonismos innecesarios, un sueño colectivo logró hacerse realidad. Y por unas horas, la solidaridad ocupó el lugar que merece: el centro de la vida comunitaria, demostrando que también puede ,y debe,ser noticia.